EL DECORADO
-No lo puedo creer! Olvidé poner la alarma!
Así comenzó el día de Juana Laborandi,
No importa el lugar, pero llegaba tarde!.
Siempre corriendo,
se olvidó de desayunar,
se olvidó de almorzar,
se olvidó de algo más
pero por la tarde
tomó unos mates con galletitas
(le faltaba energía)
-Ya pasará..( pensó).
Regresó a su casa,
sacó las llaves del bolso,
sacó el celular,
sacó la billetera
y muchas cosas más
pero no las encontró.
-Perdí las llaves! ( gritó)
y hasta un pájaro se asustó!.
El teléfono sonó,
en el trabajo se las olvidó.
No le quedó otra,
por la ventana entró
Miró a su alrededor
, llamó a su gato Tom
pero el felino
ni apareció.
Salió por la ventana
y en llanto rompió.
La búsqueda fue intensa,
cada vecino ayudó
pero a pesar de la insistencia
el gato no apareció.
Entró a su casa desconsolada,
y al mirar a su alrededor
se dio cuenta que
en el decorado
algo cambió.
Encima de la alacena
erguido como una piedra
la estatua de un gato
encontró.
(un poco se asustó)
Se puso los lentes e
increíblemente
era su gato Tom.
Lo bajó de la alacena
a la veterinaria lo llevó.
¡Tu gato se ha estatuado!-le dijo,
le falta mucho amor!
La Doctora
lo tomó en sus brazos
y con un cepillito
su pelaje acarició.
Tom abrió sus ojitos
y a Juana le maullo-sonrió.
Y desde ese día
Juana entendió
que debe tener tiempo
también para dar
su amor.
Cony Spataro
24-10-23
Pasaron las horas y regresó a su casa, abrió la puerta